Deconstruí el arte de domar pájaros
fui esculpiendo el vapor de la desdicha
hasta desangrar el fuego que nos habita
desperté esta noche rodando sobre mi cuerpo
para sembrar camelias de luna en tu nombre
hablo de una llama incórporea
una pantalla que engulló nuestros ojos
y escribió sin prisa un pentagrama borroso
inundado de una ciudad cautiva
de luces apagadas de espaldas a su espejo
cientos de fantasmas en una emboscada
gritaron enfurecidos el entierro de una patria
la paz del silencio desbordada
de la ceremonia del sol
al indio expulso
hay una Asunción que se pasea en tu piel
que vive un destierro en tu pecho
un encierro en las lágrimas que esconden
un cadáver dormido en tus brazos
perfumado de naranja amarga
un lugar donde crece la mandioca
y se cuece el veneno de sus máscaras
donde se alimentan mis manos
y el maíz se muestra al sol
y tus pisadas hacen miel las tristezas futuras
errabundo florido de lapachos
quiero desclavar de tus pupilas
esa mirada de ocaso
cantarte una alborada
que riegue de pétalos tu árida nostalgia
del techaga'u de la espesura del abrazo
a la honda languidez del páramo
me siento hijo del palpitar del río
de la guitarra vieja que hurtó la noche
y sus cordajes que desatan soles en los inviernos
la desazón de los implacables
que beben la leche del éxtasis gris
ahora duerme en el clandestino cuarto
que abrazó en las sombras tu figura
y se perdió en la herida que todavía sangra
vuelvo a conversar con los dioses
a parir tu perfecta lengua
y pregonar la inexorable fiesta
del nacimiento de una flor
en el filo de una piedra.
domingo, 5 de agosto de 2018
lunes, 18 de junio de 2018
Curuvicas
He vivido en fragmentos
minúsculos ante la llama
tímidos ante el crepúsculo del invierno
el desaliento era, más que pena atorada,
un lenguaje dominante
Atascado en el suburbio de la metralla
mi caminar en reversa
rimaba el desorden y el misterio
mis huesos resplandecían
encendidos de un sabor amargo
La vida en su verdad silenciosa
diapasón del dolor
descargaba la toxicidad
de todos mis fracasos
agazapándose hambrienta
Y otra curuvica de agonía
en humilde decadencia
fantasmaba mezquindades
saboteando la libertad
de ser naufragio ruina despojo
Pedazos de miseria cabalgando
miles de rostros míos
repetidos hasta el hastío
olvidando quién soy
si pasatiempo o pesadilla
de otra pequeña edad oscura.
minúsculos ante la llama
tímidos ante el crepúsculo del invierno
el desaliento era, más que pena atorada,
un lenguaje dominante
Atascado en el suburbio de la metralla
mi caminar en reversa
rimaba el desorden y el misterio
mis huesos resplandecían
encendidos de un sabor amargo
La vida en su verdad silenciosa
diapasón del dolor
descargaba la toxicidad
de todos mis fracasos
agazapándose hambrienta
Y otra curuvica de agonía
en humilde decadencia
fantasmaba mezquindades
saboteando la libertad
de ser naufragio ruina despojo
Pedazos de miseria cabalgando
miles de rostros míos
repetidos hasta el hastío
olvidando quién soy
si pasatiempo o pesadilla
de otra pequeña edad oscura.
miércoles, 16 de mayo de 2018
Poeta voyeur
De todo ese rostro dormido
lo que me gusta es el vacío en que me pierdo
esa dulce credulidad de la siesta
una alborada a destiempo
así me siento
como un Batman pobre volando bajo esta ciudad gótica
La poesía sigue inagotable en los meandros
persigue liebres en los tape po'i y requiebres del ñe'ê
¿acaso la credulidad no es otro defecto más de los mortales?
¿acaso la poesía no es ese suspiro de los muertos?
un boom un bang un flash
un telúrico péndulo
ahí donde me pierdo
como un loco viejo bailando blues
solo en la terminal de la vida
libre libre en el clímax de la historia
Y vos parada en la esquina esperando el destino incierto del tambo
otro viernes atorado en la efervescencia y la melancoholía
pensando el desenlace del cuento urbano
que siempre termina con un príncipe hovy atrapado entre muros
atacado por los perros que ladran a la luna
Construyendo casitas en el aire
con las manos con el agua
serpenteando en el barro
bebiendo otro diluvio
un pantano ciego que se desliza
lo que me gusta es el vacío en que me pierdo
esa dulce credulidad de la siesta
una alborada a destiempo
así me siento
como un Batman pobre volando bajo esta ciudad gótica
La poesía sigue inagotable en los meandros
persigue liebres en los tape po'i y requiebres del ñe'ê
¿acaso la credulidad no es otro defecto más de los mortales?
¿acaso la poesía no es ese suspiro de los muertos?
un boom un bang un flash
un telúrico péndulo
ahí donde me pierdo
como un loco viejo bailando blues
solo en la terminal de la vida
libre libre en el clímax de la historia
Y vos parada en la esquina esperando el destino incierto del tambo
otro viernes atorado en la efervescencia y la melancoholía
pensando el desenlace del cuento urbano
que siempre termina con un príncipe hovy atrapado entre muros
atacado por los perros que ladran a la luna
Construyendo casitas en el aire
con las manos con el agua
serpenteando en el barro
bebiendo otro diluvio
un pantano ciego que se desliza
en el preámbulo de la cosmogonía
el yvyra donde fluye
la palabra-alma
Entonces cabe la poesía
-se inventa-
como delito encubierto
como un desvestido hacker del futuro
como mirada de reojo o guiño de taxista desvelado
como poeta voyeur de la selva desierta
Hay vates que viven en/al pedo
para ellos la poesía es una eterna serendipia
un destino
un accidente
una recaída
Para todos los demás
-me incluyo, me inhalo-
no hay ninguna definición
solo un alharido tenue en las fiestas
una patria que me escupe
el yvyra donde fluye
la palabra-alma
Entonces cabe la poesía
-se inventa-
como delito encubierto
como un desvestido hacker del futuro
como mirada de reojo o guiño de taxista desvelado
como poeta voyeur de la selva desierta
Hay vates que viven en/al pedo
para ellos la poesía es una eterna serendipia
un destino
un accidente
una recaída
Para todos los demás
-me incluyo, me inhalo-
no hay ninguna definición
solo un alharido tenue en las fiestas
una patria que me escupe
y me olvida
miércoles, 9 de mayo de 2018
Arrebol
Sangrando flores amarillas en medio de la lluvia
mirándome caer
ante las mil caras de la noche
que ríen y roen mi cuerpo
al verme desfallecer
Perecer como un moscardón
dando vueltas / en círculos
desequilibrado / ciego
respirando sin respirar
Sueño insomnio nervioso
ñahatî del equinoccio
dragonfly que arde en la memoria
caballito del diablo
que consume insolente
hasta el último trago
Pensando en las texturas
dentro tuyo / nadando
en tus flores desnudas
en tu lengua desatada
clepsidra de tus piernas
Arrebol de otoño
hegemonía de madreselvas
madre de los placeres imaginados
selva gris que captura tu sombra
Una orgía desopilante
de páginas en blanco
sutiles como soledades
mosaico de nubes rojas
hemorragia desierta
miércoles, 28 de marzo de 2018
Muy under
Sonambulista del sur
amante del dolor pasajero
respirando el smog de tu pelo
ese perfume de yerba y cebada
que alimenta mi fiebre
Tu caníbal respirar
la metamorfosis de mi jopara
tu piel en mi piel
nuestras lenguas entremezcladas
sutilmente
promiscuas
sembrando una semilla
del más caliente amor subtropical
Una tragedia paragua'u
una comedia poro'u
filmada en hachedé
viralizada como peste juguetona
en el oleaje del mar ka'uguayo
Otro venusiano disparate
un puretón salvaje a las seis
una mirada ñembota
elevando la pelvis
al ritmo freaky
y de nuevo en la noche
suplicando ternura
temblando
arrastrando las palabras
sin saber qué decir
Antropofagia
paragua-rarensis
metafísica delirante
deconstruyendo tu colonialismo
tu cool-onanismo
tu esnobismo
tu apego al modernismo
al malditismo
a todo ismo
Quién sos bufón dadaísta
que ríe de mis perversiones
bailando desnudo en el Cabaret Barrett
hablando de la vieja nueva literatura
de la nariz de Roa
del parnaso de Ita Pytâ Punta
hasta deshacerme borracho
Rezándole a un dios kamba
al diablo sa'yju
en la tierra del sol
en la tierra del mal
sin mar
en la tierra hecha sangre
en la ceguera del poeta
herido de muerte
Soy el John Lennon del subdesarrollo
al que intentaste matar con un revólver de plástico
al que trataste de loco
de esclavo
de mesías delirante
Sonambulista del sur
sudaca
el que se inventó otro círculo más
en tu profundo infierno
y se internó hasta el karaku
bañándose en tierra roja
under muy under
in your skin
en las esquinas de tu boca
Me llevaste de la mano
al jardín de infantes
y me dejaste desarropado
llorándole a la nada
autista
aprendiendo a deletrear mi desgracia
Ahora soy un pasajero dormido
que sueña olvidar su nacimiento
marginal
bajo esta antigua piel sin rostro
reencarnado en vos
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