La felicidad es un arma caliente
canta Lennon
con esa voz áspera y profunda
un arma humeante
repite rabioso
arrastrando las vocales
un arma-alma expansiva
que se sacude violentamente
en el aire
La felicidad es un arma
volándote los sesos
piensa sin pensar
el demente de Chapman
mientras aprieta el gatillo
y reduce su felicidad
a un instante
a un orgasmo siniestro
¡Maldita Yoko Ono!
maldito lunes neoyorkino
maldito cazador oculto
y maldita 38
(bang bang shoot shoot)
270 m/s y una sonrisa en la cara
Porque la felicidad es
ese instante caliente
frotándote el gatillo
con mis dedos
esos espasmos violentos
esa explosión prolongada
Maldita resaca de domingo
bendito cañaveral paraguayo
maldita la bala de Emiliano
que surcó las sombras en
Loma Clavel
que extinguió un tiempo
de arrabales y bohemia
De rebeldía en seis octavos
de poesía en cuatro cuartos
de una polca rock
revolcada en la pólvora
Dónde quedó nuestro bar
por cuántas monedas
empeñaron la felicidad
de una generación
sin tiempo
La felicidad es una palabra
rechinándote los dientes
mostrándote lo que ya no existe
porque estamos hechos
de palabras no dichas
incendiadas en la garganta
expelidas en una bocanada seca
De tantas abstinencias
absurdas
aberrantes
de una felicidad bastarda
cargada de incertidumbre.
sábado, 23 de septiembre de 2017
viernes, 15 de septiembre de 2017
She's a rainbow (a girl with kaleidoscope eyes)
Hace unos días la cuenta oficial de Rolling Stones publicó este lyric video de la canción "She's a rainbow" del disco "Their satanic majesties request" de 1967, que este año cumple cincuenta años. El álbum más psicodélico de los Stones, para muchos una respuesta directa al "Sgt. Peppers", publicado sólo unos meses antes. El famoso disco donde hacia el final suena "Pájaro campana" en arpa paraguaya, interpretado según algunos por el arpista de Luis Alberto del Paraná y según otros por el propio Brian Jones (aunque esto no aparece en los créditos del álbum). En fin, “la época de la psicodelia”.
El vídeo es belleza pura, creo que capta la esencia del tema en un collage animado y colorido como visto a través de un caleidoscopio ("a girl with kaleidoscope eyes"). Donde el sonido del mellotron interpretado por Brian Jones, con ese aire a cajita musical, y los arreglos de cuerdas hechos por nada más y nada menos que John Paul Jones, se van mezclando con las imágenes de personajes femeninos que van apareciendo. Muchos coinciden en que es la canción más linda e inusitada hecha por los Stones.
Recuerdo particularmente esta canción ya que fue el tema que tocaron (¡luego de 18 años!) a pedido del público chileno que lo eligió vía internet, en aquel histórico concierto del 3 de febrero del 2016 en el Estadio Nacional de Chile, como parte del América Latina Olé Tour. Fue uno de los momentos más emotivos de aquel concierto, en el mismo lugar donde se vivieron algunos de los episodios más oscuros de la historia chilena -como el propio Jagger mencionaría-, el lugar fuera utilizado como centro de detención y tortura en 1973, ahora resplandecía de colores.
El otro día nomás hablábamos con unos amigos de la literatura sobre el hecho o la imposibilidad de ser fan de los Stones y no de Beatles (¿y viceversa?), aunque esto era algo tan común en la época. Se me ocurre la siguiente cuestión: un escritor latinoamericano (no recuerdo en este momento quién) había dicho en una oportunidad: ¿Hubiese podido existir "Hamlet" de no haber existido Shakespeare? ¿O tuvo que existir Shakespeare para que el "Hamlet" sea escrito? Y él mismo se respondía: “Yo creo que de no haber existido Shakespeare, otro escritor hubiese aparecido y logrado captar la esencia y el espíritu de esa época para plasmarlo en una obra similar". Y así mismo podemos preguntarnos: ¿Hubiese existido el Sgt. Peppers si no hubiesen existido los Beatles? (triste hipótesis). No lo voy a responder, pero creo que se entiende. Por suerte existieron los Beatles y por suerte todavía existen los Stones.
lunes, 28 de agosto de 2017
Ismael Ledesma: 35 años abrazando el arpa
El arpista paraguayo radicado en Francia cumple treinta y cinco años de carrera musical. Destacado embajador de la música paraguaya, ha llevado con gran talento nuestra cultura y arte al mundo.
Ismael Ledesma nos propone con su música un paseo imaginario por los paisajes del Paraguay profundo, el verde de la naturaleza, el manso y salvaje curso del agua, como el indio errante en la búsqueda de la tierra sin mal. Sus melodías forman un puente desde el folclore latinoamericano hasta la Música del Mundo, pasando por el Jazz y aproximándose con curiosidad al Oriente Medio.
Nació en Lambaré en 1962, en una familia de artistas, su madre era guitarrista y su padre arpista, ambos formaban un conjunto llamado “Los Madrigales”. A los cinco años aprendió las primeras notas en el arpa a través de su padre. Cuando tenía diez años, su padre falleció y partir de ahí quedó con la responsabilidad de ser el arpista del grupo familiar. Así empezó su carrera musical recorriendo diversos escenarios a lo largo del país. En 1982, luego de terminar sus estudios secundarios, decidió emigrar a Francia donde tenía un tío también músico. En París se insertó al circuito musical latinoamericano, formando parte de diversos conjuntos musicales y siguió su formación musical en el Conservatorio Internacional de Música “Alfred de Vigny”. A finales de los 80, Ismael empezó a realizar sus primeras composiciones en arpa y años después a grabar con distintos sellos discográficos.
Hasta la actualidad ha grabado en Francia más de una veintena de discos, recorriendo los principales escenarios de París y el mundo, entre ellos el Olympia de París y el Grand Rex.
En el 2011 el senado francés lo distinguió como Personalidad de América Latina en Francia, junto a artistas de la talla del pintor y escultor colombiano Fernando Botero, mientras que la Biblioteca Nacional de Francia declaró de interés cultural la totalidad de su obra. Así también el gobierno paraguayo lo distinguió como Embajador del Arpa Paraguaya en el 2011 y el Congreso Nacional lo reconoció como “Maestro del Arte” en el 2017.
Ismael acaba de llegar de una gira de tres semanas en Japón y ahora se prepara para otra gira de cinco conciertos en Inglaterra con el guitarrista británico Richard Durant. En medio de sus compromisos, accedió a esta entrevista.
Sin duda uno de los elementos que más identifica a la música paraguaya es el arpa, ¿qué representa este instrumento para vos?
El arpa para mí es como un órgano más de mi cuerpo ya que lo tengo integrado a mi vida desde que nací… y además representa muchísimo en mi existencia ya que le debo todo lo que soy.
¿Qué anécdota recordás de tus primeros años de carrera que te haya marcado?
Existen varias anécdotas pero algo que me marcó y que no olvido nunca es hasta qué punto el arpa me ha salvado…. Cuando llegué a Francia en 1982 tenia un trabajo en la periferia de París en una ciudad que se llama Fontenay-sous-Bois. Debía ir allí a trabajar una noche y cuando ya estaba llegando a la estación de tren (Gare de Lyon) me percato de que me olvidé la billetera y no podía pagar mis tickets de tren y ya no podía volver para buscar la billetera… Entonces desenfundo el arpa y toco el tema "El cóndor pasa" que todos conocen aquí en Francia. Toqué apenas la mitad del tema y gracias a las moneditas que me daba la gente pude comprar mi billete para tomar el tren.
Para un artista es siempre importante el reconocimiento, en tu caso además del reconocimiento del público has recibido distinciones oficiales tanto en Francia como en Paraguay, ¿qué significado tiene eso para vos?
Claro, es importante para todo ser humano ser reconocido por lo que sabe hacer, en mi caso como artista tengo los aplausos del público y hace poco me han distinguido en mi país como "Maestro del arte" por el senado paraguayo. Y en Francia, país en donde resido desde hace 35 años, también el senado francés reconoció mi aporte cultural al país distinguiéndome como "Personalidad de América Latina en Francia" esto fue en el 2011. Ninguna de las dos distinciones me esperaba ya que siempre hice lo único que sé hacer para sobrevivir: la música. Significa mucho para mí porque mis dos países reconocen mi labor y es halagador porque finalmente mi trabajo fue útil.
¿Cómo te definís como compositor y de dónde proviene esa inspiración?
Soy un compositor intuitivo y espontáneo, mis composiciones son resultado de mi estado de ánimo y sobre todo me inspiro mucho de mi propia historia. Mi mente es una contante pantalla de cine en donde siempre se proyecta mi pasado y mis vivencias.
Estás en uno de los momentos más activos de tu carrera, publicando discos tanto como solista como en conjunto, ¿podrías hablarnos acerca de tus últimos trabajos y de los planes a futuro?
Estos tres últimos años fueron muy ricos en mi carrera a nivel de proyectos discográficos. Primeramente con el grupo “Ysando", una comunión de tres artistas paraguayos residentes en Francia: Andrea González (violín), Orlando Rojas (guitarra) y yo con arpa paraguaya. Este proyecto funciona muy bien aquí en Francia y nuestra música gusta mucho, nuestro disco se llama "Alma Latina" y es una mezcla de piezas paraguayas y de nuestro propio universo musical. Tengo a mi lado a dos jóvenes muy talentosos que aportan una frescura a la música paraguaya. Luego sigue mi carrera como solista y este año he creado el álbum llamado "El indio errante”, en donde se escucha al arpa en su máximo potencial, estoy completamente solo y expresando mi universo musical. Por otro lado, "Durrant y Ledesma”, un álbum que nació después de un encuentro en Inglaterra con Richard Durrant, reconocido guitarrista allá en el Reino Unido, es completamente apasionado y conocedor de la música de Agustín Barrios, me invitó a una de sus giras, tocamos juntos y de allí nació la idea de hacer este álbum que acaba de ser lanzado en Gran Bretaña. En este álbum la mezcla es más personal ya que fusionamos nuestros propios universos personales, los dos somos compositores y nos respetamos muchísimo. Este álbum es como su título lo indica, exclusivamente “Durrant y Ledesma”. Mis proyectos futuros en Francia consisten en seguir desarrollando nuestro grupo “Ysando”, realizar algunos viajes en festivales de arpa de España y giras por otros países.
El arpa te permitió recorrer prácticamente todo el mundo en estos 35 años, ¿qué tenés pendiente como músico?
El arpa me permitió recorrer prácticamente todo el planeta y le estoy muy agradecido. Pienso culminar mi carrera dentro de algunos años y retirarme en nuestro país en donde llevaré una vida simple y normal.
Sus discos más recientes:
- “El indio errante” (2017), disco solista
- “Durrant y Ledesma” (2017), con Richard Durant
- “Alma latina” (2016), con Ysando
Sitio web www.ismaelledesma.com
Sus discos están disponibles en Deezer, Spotify, Itunes y Amazon
Publicado en la revista Touring Club, edición 157, agosto 2017.
viernes, 23 de junio de 2017
Cien años del supremo de las letras paraguayas
El 2017 es un año de celebración para las letras nacionales, es el centenario del escritor paraguayo más universal de todos los tiempos: Augusto Roa Bastos.
Sereno, sencillo y humilde. De estatura baja y sabiduría inmensa. Auténtico, comprometido con su arte y su postura ética y política. Así lo definen quienes lo conocieron en persona. Augusto Roa Bastos, el escritor que dio voz a su pueblo oprimido, “el compilador de las voces del pueblo”, como él se consideraba. En sus obras buscó crear una simbiosis entre el idioma español con el guaraní y el vocabulario culto con el popular. Escribió en todos los géneros literarios: poesía, cuento, teatro, novela y ensayo. Sus obras trascendieron las fronteras de la lengua al ser traducidas a al menos 25 idiomas.
Augusto nace en Asunción el 13 de junio de 1917, hijo de Lucio Roa, de origen español, y Lucía Bastos, de ascendencia franco-portuguesa. A los pocos meses su familia se muda a Iturbe, un pueblito del departamento del Guairá, a 200 km de la capital, donde funciona un ingenio azucarero del cual su padre sería empleado.
Allí vive la mayor parte de su infancia, en medio de la realidad del mundo campesino paraguayo, entre los ríos que lo bordean, el ingenio azucarero y la vieja estación de tren, influenciado por esa cultura guaraní que era palpable y por su madre, ávida lectora de Shakespeare, de quien hereda el hábito de la lectura. Muchos de estos elementos de su vida y su infancia finalmente hacen parte central de su obra, principalmente en los cuentos de El trueno entre las hojas (1953).
Iturbe era un pueblo donde poco y nada se conocían los libros, mucho tiempo después Roa contaría en una entrevista que en uno de sus regresos al pueblo una señora le preguntaría extrañada “Mba’e piko la libro, ¿upeante piko?”, señalándole uno de esos antiguos fonógrafos usados para reproducir música. Esta anécdota graficaba de manera cruda la realidad de la educación en el país y su relación con la lectura.
A los ocho años el pequeño Augusto se muda a Asunción y vive con su tío, el obispo Hermenegildo Roa. Concluye la primaria en la escuela República Argentina y luego se interna como pupilo en el Colegio San José. En esos años afianzaría su relación con la literatura gracias a la amplia biblioteca de su tío. Tempranamente mostraría sus cualidades literarias, escribiendo a los 13 años su primera obra de teatro y a los 14 el famoso cuento “Lucha hasta el alba”, publicado tiempo después.
En 1932, con el estallido de la Guerra del Chaco, teniendo quince años, decide junto con sus compañeros de colegio escapar e ir al frente de batalla. Pero debido a su corta edad son asignados a la retaguardia, donde realizan trabajos humanitarios sirviendo como enfermeros y aguateros. Esta experiencia luego la plasmaría en la novela Hijo de Hombre (1960).
Luego de regresar de la guerra, deja la secundaria y sigue su formación de manera autodidacta trabajando además como empleado de un banco. Poco después inicia otra de sus facetas, la de periodista, trabajando para el periódico El País (donde hoy se encuentra el diario Última Hora), del que posteriormente llegaría a ser jefe de redacción.
Paralelamente sigue forjando su carrera literaria y estrecha lazos con la escritora y artista española residente en el país Josefina Plá -a quien consideraría su maestra-, Hérib Campos Cervera, Óscar Ferreiro, Hugo Rodríguez Alcalá y Elvio Romero, junto a quienes conforma el grupo Vy’a Rayty (Nido de la alegría), principales referentes de la generación del 40, conocidos por renovar el lenguaje de la narrativa y poética paraguaya. En 1942, con 25 años, publica su primer libro, el poemario El ruiseñor y la aurora.
Ese mismo año se casa por primera vez, con su novia de adolescencia de Iturbe, Lidia Mascheroni, con quien tendría tres hijos.
En 1944 viaja a Gran Bretaña, por invitación del Consejo Británico, donde se desempeña como corresponsal, cubriendo la Segunda Guerra Mundial y entrevistando a personalidades mundiales como Charles de Gaulle.
Su vida en el exilio
Posterior a la Revolución del 47, con la llegada al poder de Higinio Morínigo, Roa se ve forzado a abandonar el país luego de sufrir amenazas por parte de los partidarios del gobierno debido al papel crítico que tenía el diario El País cuya sede había sido atacada.
A partir de ahí se asila primero en la Embajada de Brasil, por cerca de dos meses, y luego se exilia en Argentina, donde viviría por 30 años y produciría la mayor parte de su obra literaria.
En Buenos Aires trabaja en diversos oficios “de supervivencia”, como él consideraba, es empleado de una compañía de seguros, corrector del diario Clarín, entre otros. Además trabaja como guionista de cine, escribe los guiones de películas como “Shunko” (1960) y “Alias Gardelito” (1961), dirigidas por Lautaro Murúa.
Algunas de sus obras literarias también serían adaptadas al cine, de la mano de Armando Bo (“El trueno entre las hojas” en 1957), con una joven Isabel Sarli que se iniciaba en la actuación como protagonista haciendo el primer desnudo del cine argentino, y Lucas Demare (“La sed”, en 1961).
En 1960 obtiene el premio Losada por su novela Hijo de hombre, con la que recibe el unánime reconocimiento de la crítica, dando impulso a su carrera. Esta novela, una de las mejores de su producción, abarca de modo fragmentario casi cien años de historia paraguaya, incluyendo la Guerra del Chaco y la Revolución del 47.
Su nombre empieza a adquirir fama internacional en 1974, cuando publica Yo el Supremo, novela que se centra en la figura histórica del dictador Gaspar Rodríguez de Francia. Esta obra, de mucha complejidad y original estructura, lo establece en la vanguardia de los escritores del continente y pasa a ser considerado parte del llamado Boom de la literatura latinoamericana. Yo el supremo forma parte de una serie de novelas de dictadores, escritos por autores latinoamericanos a través de una especie de acuerdo tácito, que incluyó a Alejo Carpentier con El señor presidente (1946), Gabriel García Márquez con El otoño del patriarca (1975) y Mario Vargas Llosa con La fiesta del chivo (2000).
Exilio en Francia
En 1976 Roa se traslada a Francia, luego del golpe militar de Jorge Rafael Videla en Argentina, donde es contratado por la Universidad de Toulouse para enseñar guaraní y literatura latinoamericana, iniciando su segunda etapa en el exilio.
En Toulouse forma pareja con Iris Giménez, francesa hija de exiliados españoles y profesora universitaria, con ella tendrían tres hijos.
En uno de sus retornos al país, en 1982, la dictadura stronista lo expulsa del país declarándolo “persona no grata” y lo despoja de todos sus documentos. España le concede ciudadanía honoraria y continúa fijando residencia en Francia.
"La literatura es capaz de ganar batallas contra la adversidad sin más armas que la letra y el espíritu, sin más poder que la imaginación y el lenguaje”
Caída de la dictadura y Premio Cervantes
De 1983 en adelante fue un opositor activo al gobierno de Stroessner, denunciando junto a otros intelectuales que vivían en el exilio las violaciones a los derechos humanos cometidas en el país. En 1986 publica su "Carta abierta al pueblo paraguayo”, que circula ampliamente y en la que exige una transición a la democracia.
Luego de la caída de Stroessner en febrero de 1989 regresa al Paraguay y es recibido con entusiasmo por una multitud de artistas y ciudadanos en general. En noviembre de ese año le es otorgado el Premio Cervantes, máximo galardón de la literatura castellana, por su carrera literaria y lucha por la democracia, concedido por los reyes de España. Además, la Universidad de Toulouse le otorga el título de Doctor Honoris Causa.
A lo largo de su carrera conoce y entabla amistad con grandes escritores latinoamericanos como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Tomás Eloy Martínez y Adolfo Bioy Casares, entre otros. Esta camaradería sería evidenciada en una de las anécdotas que cuentan que al serle otorgado el Premio Cervantes, García Márquez, con su característico ingenio le envía un telegrama que dice simplemente: “Tú, el supremo”.
En 1996 se traslada definitivamente al país. Roa considera que su deber moral es estar en el país y sobre todo con los jóvenes, transmitiéndole sus conocimientos, estando en contacto principalmente con aquellos más carenciados, que no tenían acceso a una educación de calidad. En esta etapa publica las novelas "Vigilia del almirante”, "El fiscal", “Madama Sui” y “Contravida”, considerada una novela autobiográfica, entre otras.
Vive sus últimos años rodeado del cariño y admiración de sus compatriotas. Fallece en Asunción el 26 de abril del 2005 a los 87 años, dejando un legado imborrable que perdura hasta hoy, a cien años de su nacimiento.
El trueno entre las hojas (1953)
Hijo de Hombre (1960)
Yo el Supremo (1974)
Vigilia del almirante (1992)
El fiscal (1993)
Contravida (1994)
*Nota publicada en la revista Touring Club, edición 156, junio de 2017, Asunción - Paraguay.
*Nota publicada en la revista Touring Club, edición 156, junio de 2017, Asunción - Paraguay.
viernes, 17 de marzo de 2017
Ejercicios de memoria
Ejercicios de memoria, dirigido por Paz Encina, aborda así como ya lo hicieron sus producciones anteriores Hamaca paraguaya y Viento sur, la temática de la memoria. La directora trabaja en este caso en un formato de documental apoyándose en el testimonio de los hijos y la esposa del Dr. Agustín Goiburú, historia que se va construyendo como un rompecabezas a través de los recuerdos de quienes van narrándola.
Agustín Goiburú era un médico y político paraguayo, uno de los más acérrimos opositores al gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner, secuestrado en más de una ocasión y finalmente desaparecido. El Dr. Goiburú había fundado, junto a otros militantes, el reconocido Movimiento Popular Colorado (Mopoco), que se oponía a la dictadura en un momento histórico clave, por lo que son expulsados del Partido Colorado y posteriormente exiliados.
Así se inicia la vida en el exilio de la familia Goiburú. Lo cual, con un estilo intimista, nos lo van narrando las imágenes que se entrelazan con los relatos, sonidos, grabaciones y documentos, tejiendo fotografías que nos adentran a una de las tantas historias de las familias marcadas por la dictadura.
Los paisajes centrales son básicamente el hogar, habitado por la soledad, con el lento transcurrir del tiempo ante la ausencia, y representado en cada objeto esparcido en ella; el río y la selva: escenarios cotidianos en la infancia de los Goiburú.
Ejercicios de memoria es un hermoso ensayo poético visual, de gran fuerza emotiva, un pedazo de historia presente en la memoria colectiva.
El documental obtuvo recientemente el galardón de Mejor Documental y Mejor Dirección en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI 2017).
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