sábado, 3 de enero de 2015

Resaca fatal y el penal errado

Ahora él toma la pelota con la mano. Los gritos de festejo se van disolviendo y se vuelven tensión. Su mirada fría, no puede ocultar su miedo, el sudor le recorre la frente, traga saliva, la respiración se le entrecorta. La resaca fatal aún sigue golpeándome la cabeza, quizá también él sienta esta resaca, quizá también él quiera no estar ahí en ese momento.

La presión está sobre él, todos aguardan que de su pierna zurda nazca un cañonazo que perfore la red y nos haga estallar de alegría. El jugador está a punto de marcar definitivamente el curso de su historia personal y el de la selección de su país. Años más tarde todos recordarán este momento y lo revivirán una y otra vez. Y todos se acordarán de él.
Es curioso porque la gente tiene flaca la memoria para otros acontecimientos históricos y tiende a votar siempre a los mismos. Pero en el fútbol ocurre todo lo contrario. Vaya uno a saber por qué, pero háblele de Roberto Baggio a algún italiano. Pocos lo recordarán por el talentoso jugador que fue, algunos pensarán “fue el mejor jugador italiano de los últimos tiempos” pero no se animará a exteriorizarlo, otros -no más de diez- quizá lo recuerden por los dos goles convertidos en la semifinal ante Bulgaria en el 94; pero eso sí, la mayoría -por no decir todos- lo recordará por ese penal malogrado ante Brasil en la final del Mundial de Estados Unidos, eso que ni siquiera los años y el campeonato mundial del 2006 pudieron borrar de la memoria colectiva. 
La noche anterior al partido, luego de beber algunas botellas en los alrededores de la facultad, no sé por qué razón terminé con dos amigos en uno de esos pocos locales nocturnos que sobrevivían en la avenida Brasilia.
El clima era de euforia en toda la ciudad, era la víspera de ese partido histórico. Paraguay estaba entre los ocho mejores del mundo: para un país pequeño, enfermo por el fútbol, eso era la gloria. En ese momento, eso no importaba para nosotros, habíamos ido con la intención de encontrar una mujer con quien terminar la noche, jugábamos nuestro partido aparte.
La avenida Brasilia había sido el centro de la movida nocturna en Asunción de mediados de los 90. Yo no viví esa época, sin embargo lo cuento como si lo supiera, sabiendo que no lo sé, pero lo cuento para que luego no digan que solo hablo de fútbol.
Con los años la avenida fue perdiendo su esplendor, principalmente luego de las malas gestiones de políticos poco inteligentes que impusieron edictos limitando el horario de apertura de los locales y en consecuencia estos fueron desapareciendo de la zona.
Lo cierto es que esa noche entramos con la actitud certera de alguien que sabe a lo que va, que huele el ambiente y camina decidido. Yo fui directo a la barra, pedí una cerveza y al mirar a un costado me percaté de que había perdido a mis amigos.
Mi mareo era tal que no podía permanecer mucho tiempo parado. Di unos pasos en dirección a unos sofás y me senté, me limité a recostar mi cabeza en la pared e intenté administrar mi mareo y contabilizar absurdamente la cantidad de botellas, latas y vasos bebidos hasta ese momento.
Al levantar la vista pude divisar a mis amigos en la otra punta. Habían encarado a una morena voluptuosa y lograban mantener conversación con ella. Desde lejos me hicieron un gesto y se acercaron a la pista de baile. Yo no respondí o creí responder balbuceos inentendibles hasta para mí.
Me presentaron a la morena, quien de un estirón me acercó a ella instándome a moverme a su ritmo. Me preguntó mi nombre, a lo que entre balbuceos respondí. Traté de mantenerme en pie y evitar caer al piso. Me agarró de la mano con fuerza y yo quizá por sorpresa perdí el equilibrio y me balanceé hacia ella, quien me sostuvo por un segundo, un solo segundo y me apartó dándome un empujón.
Yo sonreí y me alejé, sin decir una palabra. Volví a los sofás y me senté. No sé cuánto tiempo pasó, calculo que media hora, hasta que por fin atravesamos el local buscando la salida, la morena voluptuosa iba delante con uno de ellos conversando por lo bajo, el otro iba a mi lado, sosteniéndome de vez en cuando. Llegamos al auto, la morena subió al asiento del acompañante y yo en la parte de atrás, prácticamente inconsciente. Desde ahí y en los próximos minutos no recuerdo nada en absoluto. Me despertaron luego los gritos de la mujer, quien discutía con mis amigos sobre el precio de no sé qué cosa, hasta que el auto frenó de golpe y ella se bajó abruptamente.
La mañana siguiente desperté cuando ya estaba consumada la goleada de Alemania contra la selección de Argentina. La resaca fatal hizo que desistiera de mis intenciones de levantarme.
Luego de unos minutos de escuchar voces en la sala caí en cuenta de que habíamos quedado en que el grupo de estudio de los sábados se adelantaría a la mañana, estudiaríamos y esperaríamos la hora del partido. La resaca seguía siendo fatal a esas horas, no había comido nada, me ofrecieron unas empanadas, que rechacé casi por instinto, ya después de que el olor penetrara mis sentidos todavía frágiles y me remitiera a esa madrugada y a los litros y litros de alcohol que había vomitado. Nunca más, diría luego, por tercera vez en el mes.
Entonces, el penal. Un penal en un partido de fútbol es algo así como el tiro frente al paredón, tanto para el que patea la pelota como para el que intenta atajarla. El penal es un juego mental, pesa tanto lo psicológico como lo físico. Juegan los movimientos del cuerpo, las miradas, la tranquilidad y la confianza. Un penal es como estar a doce pasos de la mujer que querés y correr y jugarte la vida en esa acción. Un penal en un partido de Copa del Mundo es la mano que te da el destino para cambiar la historia.
La Albirroja llegaba a ese Mundial con una baja determinante, la de Salvador Cabañas, quien había sido baleado en la cabeza por unos narcos en un bar de la ciudad de México seis meses antes del inicio del campeonato. El Chava o el Mariscal, como lo conocían, era el más talentoso y el goleador del equipo, el futbolista más cercano a la órbita de Maradona que pudo haber tenido Paraguay.
En la fase de grupos nos había tocado debutar ante el último campeón del mundo, Italia, con la que empatamos. Luego de pasar por Eslovaquia y Nueva Zelanda y clasificar primeros en el grupo, en octavos de final nos veíamos las caras ante una de las revelaciones del campeonato: Japón. Precisos como maquinitas, rápidos, fríos en la estrategia, exactos en cada jugada preparada. El partido fue cerrado, aburrido por momentos, no hubo goles y tuvo que definirse en tanda de penales. Recuerdo perfectamente ese momento, el nerviosismo y las lágrimas de emoción al final.
Y ahora estábamos ahí, en cuartos de final del Copa del Mundo. Nos tocaba enfrentar a España, último campeón de la Eurocopa y favorita al título. El partido transcurrió con ocasiones para ambos equipos. Paraguay empezó muy bien, presionando en todo momento y no dejando espacios, luego fue disminuyendo de intensidad con el desgaste.
De repente, el sonido del silbato nos paraliza. El árbitro guatemalteco señala el punto penal. Un cúmulo de alegría estalla en nosotros ante esa oportunidad. Penal para Paraguay. De repente, afloran los nervios.


Ahora él toma la pelota con la mano. Los gritos de festejo se van disolviendo y se vuelven tensión. Su mirada fría, no puede ocultar su miedo, el sudor le recorre la frente, traga saliva, la respiración se le entrecorta. La resaca fatal aún sigue golpeándome la cabeza, quizá también él sienta esta resaca, quizá también él quiera no estar ahí en ese momento.

El jugador se prepara desde los doce pasos, coloca el esférico en el punto penal. Su mirada no refleja seguridad. Una gota de sudor brilla y recorre su nariz, lo que lo incomoda pero evita sin embargo pensar en ello. Mira la pelota fijamente, mira de reojo al árbitro y hace el esfuerzo de no mirar al arquero ni a la portería. Sin embargo no lo consigue y antes de tomar carrera posa su vista una milésima de segundo en el lugar donde decide patear.

 
El árbitro pita. El espigado número 7 se siente aturdido, el sonido de las vuvuzelas se le hace parecido a un ataque de moscardones, cree estar en una pesadilla, donde estos insectos sobrevuelan y le impiden patear y cuando lo hace la pelota es detenida por estos y así una y otra vez hasta que hace un movimiento brusco de brazos y un sonido gutural, como intentando espantar el enjambre. Entonces trata de despejarse. Piensa en la canción del Mundial y en las caderas de la cantante colombiana moviéndose. Piensa en las veces que pateó una pelota, piensa en su infancia en Juan Eulogio Estigarribia y la canchita de tierra y los flacos postes que hacen de arco. Se acerca con trotes cortos, patea con fuerza al palo derecho, como cuando lo hacía en su infancia, pero Iker Casillas lo intuye y lo ataja sin dar lugar a rebotes. 
Todo se hunde. Mi resaca vuelve a golpearme y caigo al suelo desmayado. Cardozo se toma de la cara, sabe que desde ese momento ocupa uno de los rincones más oscuros de la historia de su país. Aún no imagina que años después, en su ciudad natal, el mote de Tacuara pasaría a ser utilizado como insulto.

viernes, 19 de diciembre de 2014

El funeral del lago

Al caer la tarde del 2 de febrero el funeral del lago partió desde la entrada de la playa municipal de Areguá, un grupo reducido de personas lo acompañaba con pasos lentos. La fetidez dominaba el ambiente, que se hacía más pesado ante el acoso de los mosquitos y otros insectos. La procesión avanzaba, con velas en mano, pancartas, tapabocas y un luto imponente.
A lo largo de la Avenida del Lago iban quedando marcadas las pisadas, el sudor de cada uno y el dolor. Al pasar la antigua estación ya la oscuridad era total, el sonido de un saxofón desangraba en la penumbra y acompañaba un llanto anónimo que se dejaba percibir por lo bajo.
«Una noche tibia nos conocimos» cantaban al unísono.Al frente ya se notaba la cúpula de la Iglesia de la Candelaria. «Junto al lago azul de Ypacaraí» proseguían y era imposible no notar el pesar con el que pronunciaban esta frase. El lago estaba verde, muerto, sin una gota de vida.
Ilustración: Fabio Biscotti
Cientos de personas participaban de los festejos patronales en la plazoleta de la Iglesia. Los pobladores miraban desconcertados al cortejo fúnebre. «¡Macanada lo que hacen! ¿Por qué no se van a limpiar el lago mba’e?», decía una señora que atendía un puesto de asaditos.
El funeral llegó frente al escenario principal, donde depositaron el féretro y lo rodearon agachando la cabeza.
Varios minutos pasaron, la incomodidad era notoria. Luego la música se detuvo, los juegos pararon e incluso los niños se acercaron. La multitud se congregó alrededor del cajón y lo contempló en silencio.
Algo cambió en el ambiente, el rostro de los pobladores se notaba unánime, el dolor brotaba desde las raíces.
—Este muerto es nuestro muerto –dijo alguien con voz afligida- porque nosotros dejamos que se muera.

Entonces la guarania prosiguió.
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Publicado en "Okápe. Vivir los espacios públicos". Relatos ciudadanos del Departamento Central. Año 2014

viernes, 12 de diciembre de 2014

Banda sonora del 2014 (Mejores temas del año)

Como cada año, en esta época empiezan a circular los compilados de Grandes Éxitos de la temporada: en el colectivo, en el mercado o en las calles. Entonces, a mí también me pareció un buen negocio y me tomé el trabajo de seleccionar los temas que a mi criterio son los mejores o los más escuchados (y casi siempre, que más rompieron las bolas). La selección es arbitraria, pero a la vez traté de ser objetivo y abierto a otros estilos que no son exclusivamente de mi preferencia.

Dicho esto, estas son las canciones que acompañaron los distintos momentos del año y marcaron su curso. Así como cuando escuchás el soundtrack de alguna película y te vienen a la cabeza flashes de ese filme, así también estos serán los temas que probablemente al escucharlos te remitirán a determinados momentos de este 2014 que ya se acaba. 

1.       Pharrell Williams – Happy



Uno de los productores más exitosos de los últimos años, el mismo que en el 2013 la rompió con el éxito Get Lucky junto a los Daft Punk, este año la pegó por cuenta propia. Happy, banda sonora de la película Mi villano favorito 2, es lo que dice ser: una canción feliz. Quien gusta del pop sin duda lo habrá tomado como bandera. "Aplaude si te sientes como una habitación sin techos (sin límites), aplaude si sientes que la felicidad es la verdad" son frases que bien podrían usarse para un taller motivacional. Y funciona. Es enérgico y efectivo. No hay duda que Happy es uno de los temas del año. Una sólida base de soul y R&B, con ese toque que sabe darle Pharrell Williams. 

2.       Magic! – Rude



El clásico pretendiente pelotudo que quiere llegar a casa de la chica a marcar pero el viejo no lo permite. Magic! sorprendió este año, con su base reggae pop con cierto aire adolescente y sonó hasta el hartazgo tanto en radios rockeras como en las populares. Se presentaron también hace unas semanas en la gala del Grammy Latino, cantando incluso con Marc Anthony una versión inglés-español. No podemos desconocer la calidad de esta propuesta musical, que en el resto del álbum se diluye en un sonido pop sin disimulo. Pero es una buena carta de presentación para esta banda canadiense y es un buen inicio para nuestro listado.

3.       Coldplay – A sky full of stars


Chris Martin ha tenido tantos altibajos en los últimos años que la novedad sería escuchar un álbum enteramente bueno. Y eso de asociarse con alguno de los artistas pop del momento es una estrategia que ya le funcionó antes, cuando se juntó con Rihanna para hacer Princess of China. Esta vez le convocó a uno de los Dj más populares del momento, el sueco Avicii, para hacer un tema electropop que dista bastante de la línea del resto del álbum, pero que para bien o  para mal gozó de mayor popularidad que el resto de los temas de Ghost stories. “Un cielo lleno de estrellas”. Esta es la fiesta de Chris Martin, pase, Jennifer Lawrence está en la sala tomándose selfies (?).

4.       The Black Keys – Fever



¿Y dónde están las guitarras? se seguirán preguntando los más fanáticos de la banda estadounidense. Lo que queda es un riff enérgico y un sintetizador incontenible y muy pegadizo. Quizá el tema donde más se siente la mano de Danger Mouse, productor del disco. Menos crudo que sus trabajos anteriores, pero igual de efectivo. "Fever, let me live a dream" predica Dan Auerbach pero la gente quiere y seguirá pidiendo despertarlo y que sus ruidosas guitarras no se apaguen.

5.       Bruce Springsteen – High Hopes



Bruce Springsteen renació, se renovó, le sacó el polvo a viejos temas, canciones descartadas y algo más, convocó a músicos de la talla de Tom Morello para hacer una de las mejores producciones del año. "Give me help, give me strength. Give a soul a night of fearless sleep. Give me love, give me peace..." canta y no podemos negarlo, es El Jefe.

6.       Jack White – Lazaretto



Entonces irrumpe Jack White con toda la potencia cantando en castellano “Yo trabajo duro, como en madera y yeso” disparando sus riffs a contracorriente. En este tema, que da nombre a su último álbum, destaca el recientemente fallecido Ikey Owens (ex The Mars Volta), en los teclados.

7.  Lana del Rey – Shades of cool



Lana consiguió consolidarse, no sé si se podría decir que llegó a la madurez, pero hizo algo aún más importante: se asoció a Dan Auerbach, quien produjo este buen puñado de temas dream pop con aires psicodélicos. Lana es hermosa e hipnótica y Shades of cool bien podría convertirse en un himno de su generación. Amor, drogas y relaciones conflictivas. "'Cause you are unfixable. I can't break through your world. 'Cause you live in shades of cool. Your heart is unbreakable" canta y nos envuelve en su atmósfera de melancolía y nos sorprende con ese solo bluesero. Espacial.


8.       Maroon 5 – Maps



El respeto que se habían ganado para mí con su primer álbum y sus puestas en escena, se fueron perdiendo con el tiempo. Hoy por hoy Maroon 5 se convirtió en una máquina de fabricar hits. Aparentemente perdieron su mapa, o lo que es peor, encontraron el camino más fácil. 

9.       Damon Albarn – Mr. Tembo



Está muy claro que Damon Albarn ignora el significado que podría tener el nombre que decidió darle a su elefante para los guaranihablantes, más allá de este hecho anecdótico y lo cómico que nos resulte, Mr. Tembo es el tema más alegre de Everyday Robots y contrasta bastante con el aire del resto del álbum. Con ukelele y coros gospel nos cuenta la tierna historia de un pequeño elefante que encontró en Tanzania y le inspiró esta canción.

10.   Jorge Drexler – Universos Paralelos



Lo de Drexler es para aplaudir, no se cansa de reinventarse y siempre busca ser la nueva mejor versión de él mismo. Esta vez apartó un poco los samplers y se largó a Colombia a producir un material con sonido latinoamericano. Universos Paralelos obtuvo el Grammy Latino por Grabación del Año y eso que no es el mejor tema del álbum. Colabora la rapera chilena Ana Tijoux.

11.   Morrissey – World peace is none of your business



Irak, Siria, Afganistán, Ucrania, Palestina. Este fue un año turbulento y con muchos conflictos bélicos. “La paz mundial no es uno de tus negocios” le canta Moz seguramente a algunos líderes mundiales. "Los ricos deben sacar sus beneficios y ser más ricos, y los pobres ser cada vez más pobres", concluye con total claridad. Morrissey no se calla nunca y eso es bueno, pero también esto le trae problemas, como el que tuvo con su discográfica, quienes en venganza borraron todos los videos oficiales de YouTube y dieron de baja el sitio web del último álbum. Igual, Moz ya está muy grande para sentirse afectado por este tipo de cosas.

12. Foo Fighters - Something From Nothing




"Here lies a city on fire, sailing alone. The answer is quiet. Now here I go" canta Dave Grohl, primero tímidamente y luego progresivamente creciendo en intensidad hasta que estallan los gritos, las guitarras... Octavo álbum, ocho canciones, ocho ciudades. Cada tema de Sonic Highways fue grabado en una ciudad distinta de Estados Unidos y de alguna forma guarda relación con cada una de ellas. Cada track del disco es un episodio distinto. En este caso, Something from nothing fue grabado en Chicago. 

13. Calle 13 – Ojos color sol



Qué combinación esta, tan inesperada como previsible. Es que lo que tienen en común Calle 13 y Silvio Rodríguez, más allá de su posición ideológica, es que miran de frente a las problemáticas sociales de nuestro tiempo con su música y su lírica. Tiempo atrás, el propio cantautor cubano había dicho en una conferencia de prensa que le interesaba colaborar con Calle 13 y el resultado de esto es Ojos color sol, un tema lleno de poesía y utopía. "En la academia militar enseñan medicina y los banqueros ahora harán viviendas y comida". Actúan en el video el mexicano Gael García Bernal y la española María Valverde.

14.   The Kooks – Down



Evidente cambio de sonido respecto a sus anteriores materiales. Un toque funk, R&B y electrónica. Bailable. El álbum en sí transcurre en esta dirección y lo hace bastante bien. Listen, es una especie de redescubrimiento de la banda británica.

15.   U2 – The miracle (of Joey Ramone)



Tengo que confesarlo: me costó poner esto acá. Pero hay que decirlo, Bono y los suyos no lo hicieron tan mal este año. The Miracle es una especie de declaración de amor y agradecimiento de Bono y The Edge a Joey Ramone, por su 'despertar musical' de la mano de The Ramones. Esté o no agradecido por este hecho particular, Songs of innocence aporta lo suyo al panorama musical este año. Lejos de estar de acuerdo con la Rolling Stone que lo ubicó como el mejor disco del año, yo diría que si hiciéramos un listado de los mejores 20 álbumes del 2014 este encontraría lugar.

16.   Kaiser Chiefs – Misery company



Muy atrás quedaron los grandes éxitos de esta banda británica y todavía les cuesta remar sin su baterista y compositor Nick Hodgson. Pero Education, Education, Education & War es un buen intento. De todos los cortes promocionales -radiales y digeribles en extremo- rescaté Misery company, que me pareció lo más regular.


17.   Damon Albarn – Lonely press play



"When you're lonely, press play", esta frase define bastante bien lo que es Everyday Robots. Por eso era imperioso poner un tema más del álbum, primero porque está genial y segundo por mostrar algo más representativo que Mr. Tembo, que como ya dije antes, es una canción alegre, a diferencia de lo que es el resto del álbum, melancólico e instrospectivo, mucho más intimista que todo lo que hizo con Blur o Gorillaz. Damon Albarn es un genio único y en lo personal este fue el disco más esperado del año, y no defraudó.


18.   Foster the people - Best friend



Pumped up kicks va a seguir siendo un escalón difícil de superar para la banda californiana, al menos por unos años, pero con su segundo álbum consiguieron al menos no pasar desapercibidos.

19.  Interpol - All The Rage Back Home



Tardé un poco en captar que El pintor, nombre del último álbum, no era otra cosa que un anagrama con el nombre de la banda. Más allá de este descubrimiento, que de momento es el único en todo el disco, está All The Rage Back Home, que parece mostrarnos la mejor cara de los neoyorkinos, pero en el resto del álbum esto va deformándose hasta acabar algo desabrido y aburrido.

20. De la tierra – Maldita historia



El concepto de los “Supergrupos” quizá no sea muy cercano a Latinoamérica, no porque no existan o hayan existido este tipo de proyectos (Serú Girán es el mejor ejemplo), pero entre los que mayor relevancia ganaron se ubica ya esta banda conformada por Andreas Kisser (Sepultura) en guitarra, Andrés Giménez (A.N.I.M.A.L) en la voz, Flavio Cianciarulo (Fabulosos Cadillacs) en bajo y Alex González (Maná) en la batería. De La Tierra fue además la banda telonera de Metallica durante parte de su gira por Sudamérica.

21. Fito Páez – Tendré que volver a amar



Fito Páez suele alternar entre discos buenos, malos y regulares. Y eso que lanza material nuevo casi cada año. Rock and roll revolution se ubica entre los regulares, en un sobrio homenaje a Charly García ("en vida hermano, en vida" diría un conocido locutor). Con su primer corte promocional, Tendré que volver a amar, desafía la hipocrecía de la sociedad “No  sé qué tanto miedo tenés de mí, yo soy mucho más normal que tantos idiotas que juegan a vivir escondidos detrás de sus normas”.

22. Kasabian – Stevie



Me cuesta mucho entender lo que hicieron los Kasabian con su último álbum y la dirección que decidieron tomar. Una declaración de intenciones quizá. Rescato del 48:13 los temas bumblebeee y stevie, canción que por cierto, me remite directamente a aquel Jeremy de Pearl Jam.

23. Soledad Pastorutti, Niña Pastori y Lila Downs – La raíz de mi tierra



Una super producción, una mixtura del mejor folclore latinoamericano y el flamenco español. Tres grandes intérpretes femeninas como lo son la mexicana Lila Downs, la española Niña Pastori y la argentina Soledad. Particularmente me hubiese gustado mucho más si en vez de Soledad estaba otra -su voz me cansa y aturde- pero es innegable el buen trabajo hecho por estas tres mujeres y que mereció incluso el Grammy latino por Mejor Álbum Folk.

24. Lady Gaga y Tony Bennett - I can’t give you anything but love



Una combinación hasta insólita. Lady Gaga homenajeando a grandes figuras del jazz junto a uno de los intérpretes de mayor trayectoria. Pero lo que en realidad se ve y se escucha es a un pibe de 88 y a una diva de 28 evidenciando mucho talento y mucha química. Hay que decirlo, con Cheek to cheek redondearon un notable trabajo. 

25. Pink Floyd – Louder than words



No exentos de polémicas, David Gilmour y Nick Mason (sin Roger Waters, quien había dejado la banda en 1985) decidieron homenajear a Rick Wright, el tecladista fallecido en el 2008, sacando viejas maquetas de la época de The Division Bell. El resultado fue The endless river, disco completamente instrumental a excepción de este tema. Uno de los momentos mágicos de este año.

viernes, 31 de octubre de 2014

La fiesta del arpa

Los dedos pulsan las 36 cuerdas, las frotan, las arrancan y nos transportan a un paisaje abierto. Piedra, agua, verde. Todo fluye. Y emociona.
Tres días de escape a través del arpa. Eso fue el 8.º Festival Mundial del Arpa desarrollado en Asunción del 3 al 5 de octubre. Un recorrido por la música del mundo a través del arpa paraguaya, pasando por otras antiguas, tradicionales  y modernas.
Día 1. Llegamos al Teatro Municipal Ignacio A. Pane una hora y cuarenta y cinco minutos antes de la hora marcada para el inicio –20:30– con la intención de formar fila y agarrar los mejores lugares. Dado la gratuidad del evento y la buena propuesta musical, suponemos habrá una masiva concurrencia de gente, igualmente nos sorprende ver que unas 30 personas ya se encuentran aguardando antes que nosotros. Nos alegra también saber que ante una buena propuesta la famosa “hora paraguaya” puede ser derrotada.
El estreno de una obra del maestro Diego Sánchez Haase para arpa y orquesta no puede ser mejor apertura para la octava edición de este festival mundial. La melodía creciente del arpa. La flauta y el oboe que se abren paso escondidos en los palcos y se acoplan a la Orquesta del Congreso redondeando un inicio fantástico.
Cuarenta minutos después sorprende el conjunto misionero Jopara, conformado por músicos muy jóvenes, con una propuesta original y arriesgada, agregándole al arpa paraguaya el sonido de una guitarra eléctrica con mucha distorsión, una batería, bajo eléctrico, cello y percusión. El ensamble no es perfecto pero la vibración se siente en todo el teatro.
La primera arpa extraña en hacer su aparición es el arpa barberini, de la italiana Mara Galassi. Nos remontamos a la edad media. Para entonces el fervor del público es tal, que esas melodías contrastan y los presentes, por lo bajo, no ocultan su ansiedad por seguir escuchando música popular; lo que nos hace pensar que quizá hubiese sido mejor idea ubicar a esta artista antes en el programa.
Martín Portillo encendió la noche con toda su fuerza interpretativa, fue el más aclamado de entre los arpistas paraguayos y arrancó el primer bis. Tocando el popular Pájaro Campana y ante el pedido de la gente, el más que famoso Tren Lechero de Félix Pérez Cardozo, que a decir del presentador “nunca el tren en Paraguay fue tan rápido como lo toca Martín”.
Otro de los puntos más altos de la primera noche, fue la presencia de la arpista francesa Lena Woods, combinando su arpa eléctrica y su potente voz con su belleza y carisma, haciendo el esfuerzo de hablarnos en castellano leyendo de un papelito que lo sacaba y lo volvía a guardar antes de cada pieza. Su repertorio incluyó versiones de la música popular francesa, una fabulosa interpretación de Lullaby del grupo británico The Cure, además de una composición propia.
El Dúo México Lindo, de Julio González y Rosa Cueva dan el condimento de gracia y alegría a la noche haciendo conocidas versiones del repertorio mexicano. El público aún presente no se guardó los gritos y las palmas para acompañar esta presencia que se extendió hasta pasada la medianoche. Se destacaron además por su carisma en escenario, su vestuario, su invitación al baile y al tequilazo.
El cierre del primer día de festival corrió por cuenta del homenajeado Papi Galán,  quien presentó su gran conjunto de arpas, acompañado además por violines y flautas. Ejecutaron dos obras propias para luego dar lugar a una obra de Félix Pérez Cardozo. La humildad y el orgullo de Papi se hicieron latentes en el escenario, que aplaudió y celebró la interpretación de sus alumnos, en especial la de uno de los de más corta edad.
Día 2. Si el día anterior el público se destacó por su entusiasmo al estar formando fila más de una hora y media antes, en el segundo día ese entusiasmo se multiplicó por dos. Y claro, estoy hablando de la presencia de las Gemelas del Arpa, la verdadera sensación de este festival y las más esperadas ya desde la fila que se extendía por varios metros y rodeaba todo el teatro hasta la calle posterior a su acceso principal.
Era claro que la expectativa generalizada de toda esa gente que rebasó la capacidad del teatro era ver a las Gemelas del Arpa haciendo sus versiones de clásicos del rock y el metal. Pero antes que eso, íbamos a disfrutar un programa fantástico.
Una parte destacada de esta primera parte vino de la mano de Juanjo Corbalán acompañado por músicos de primera. Así llegó Py'aguapy con la participación de Diego Estévez en el sitar hindú, una combinación sonora inédita ya de por sí fantástica, la del arpa paraguaya a la par del característico sonido del sitar. Luego se acoplaron Gabriel Colmán en guitarra eléctrica, Paula Rodríguez en el contrabajo y Daniel Pavetti en percusiones para interpretar Appleton Blues. Un blues cautivante con la melodía del arpa peleando palmo a palmo el protagonismo a esa guitarra potente y precisa.
Entonces estas dos bellas rubias hicieron su aparición en escena arrancando la ovación del público que como decía, rebasó la capacidad del teatro, ocupó los pasillos e incluso quedó fuera. Camille & Kennerly Kit interpretaron a su estilo temas como Nothing else matters, Fear of the dark, Dream on, Sweet child o' mine desplegando en cada canción toda su gracia. Y no hacían falta palabras, la música y su simpatía crearon una comunicación fluida con la gente que las disfrutó de inicio a fin, coreando sus canciones, agitando sus cabezas e incluso levantando las manos con el famoso signo de los cuernos, propio del heavy metal. Capítulo aparte fue observar a un señor mayor levantando sus manos con este gesto en uno de los palcos durante todo lo que duró Fear of the dark.
Marcelo Rojas fue uno de los más aclamados por el lado de los paraguayos.
Luego subió Edmar Castañeda, arpista colombiano que demostró de manera fascinante que el arpa no está solo para la música folclórica sino también para la experimentación e improvisación propia del jazz. Posteriormente invitó al escenario a su esposa, la cantante Andrea Tierra, para interpretar juntos un par de canciones.
El homenajeado de la segunda noche fue el maestro Rito Pedersen, quien hizo su peculiar aparición luego de un show introductorio de magia e ilusionismo, junto a sus dos pequeños nietos.
Día 3. Para el cierre del festival la locación cambió a un lugar abierto, la plaza Uruguaya, en una fiesta popular abierta a todo el público.

Esta noche volvieron a presentarse algunos de los artistas más aclamados en los días previos, como las Gemelas del Arpa y el Dúo México Lindo.

La apertura estuvo a cargo del conjunto de arpas Digno García, dirigido por Marcos Lucena, quienes interpretaron algunas obras del reconocido arpista luqueño.

Posteriormente se presentó Yuki Shiomatsu, una arpista japonesa que llamó la atención por explorar los sonidos a través del arpa paraguaya y obras de artistas paraguayos contemporáneos.

Luego subió Kike Pedersen, acompañado por Diego Guzmán en guitarra, quienes tocaron dos composiciones de Pedersen, caracterizado por fusionar el folclore paraguayo y latinoamericano con otros ritmos del mundo.

Leonard Jacome, de Venezuela, presentó el primer prototipo de arpa eléctrica venezolana tocando un tema propio, un tema del folclore venezolano y una versión de La balada del indio del gran Ismael Ledesma.

El homenajeado del tercer día fue el maestro Tito Acuña, exhibiendo su peculiar estilo de tocar el arpa, haciendo literalmente malabares con la misma, sin dejar de lado la melodía de las canciones. La gente acompañaba con palmas y celebraba cada truco realizado. La fiesta del arpa llegó al momento cumbre y el público de pie y bailando pedía más.

Para el cierre subieron al escenario la mayor parte de los artistas que se presentaron durante los tres días del festival, dando así su respaldo al pedido de declaración de Asunción como Capital Mundial del Arpa.

Tres días de fiesta con las arpas del mundo y una cartelera de artistas de primer nivel.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Un hombre alado prefiere la noche


-¿Vos decís que Cerati se va a despertar? –me preguntó ese jueves a la mañana apenas despertábamos.
-Hace poco leí una entrevista a su mamá, donde contaba que mueve las manos y responde a varios estímulos –respondí, con cierto optimismo, recordando las palabras de su madre, Lilian, días atrás con motivo de su cumpleaños.

La misma pregunta flotaba desde hacía cuatro años y se hacía eco entre los seguidores, amigos o familiares que abrazaban la esperanza de su recuperación, de la idea quizá egoísta de que despierte.

Ya habían pasado más de cuatro años desde que se sumergiera en ese sueño, desde entonces muchas cosas cambiaron en nosotros mismos. 

“La vida dura un salto”. La significación de la desaparición física del artista puede ser relativa por varios aspectos, y en este caso en particular es innegable que Soda Stereo marcó a varias generaciones en las últimas tres décadas, contribuyó a la búsqueda de la libertad individual y de una identidad personal en una etapa aún de fuerte autoritarismo en Sudamérica. 

Yo no viví esa etapa en primera persona, pero aun así recibí gran parte de ese reflejo, de ese eco en estéreo.

Mis primeros recuerdos asociados a Soda son como fotografías de mi niñez, de reuniones familiares donde mis primos mayores escuchaban canciones como “Cuando pase el temblor”, “De música ligera” y otros hits de la época. Luego hubo un largo vacío hasta que llegó a manos de mi hermano mayor los cassettes de “El último concierto”. Era la época final de Soda Stereo, pero mi historia personal con su música recién empezaba. A partir de aquí se dio un periodo particular, una etapa de mi adolescencia en donde todo lo que era popular y masivo lo rechazaba. Así nuevamente creé una distancia –ilusoria quizás- con las canciones. Y fue ya en la última etapa de mi adolescencia donde logré dejar de lado esos prejuicios y los redescubrí, y me adentré ahí sí, definitivamente, al universo Cerati. Quizá por esta especie de relación bipolar, no lo vi en aquel último concierto que dio en el país, en el 2007.

Recuerdo particularmente el carácter erótico y cautivante que encontré en canciones como “Zoom”, “Juegos de seducción”, “Persiana americana”, “Canción animal”, “Un millón de años luz” o “Entre caníbales”. La pasión con que Cerati pronunciaba esos versos y la armonía de la guitarra en conjunción con los demás instrumentos.

La cumbre de esto fue sin duda el disco en vivo “Comfort y música para volar” con las versiones y reversiones: La espacial y seductora “En la ciudad de la furia” con Andrea Echeverri de invitada, el fascinante “Té para tres” con el tácito homenaje a Luis Alberto Spinetta en el solo extraído del tema “Cementerio Club”, los instrumentos orquestales.

Quizá toda la relación de Soda Stereo con su público pueda ser definida con la frase “Te llevaré hasta el extremo”, como ese intenso “Juego de seducción”.

Es destacable además, que musicalmente, Cerati nunca se conformó con lo que había, el rock y el pop siempre le resultaron poco para expresar todo lo que él quería, que era sonar diferente. Su curiosidad ya lo había llevado a gestar junto con Daniel Melero “Colores santos" con gran avidez experimental y luego el que sería su primer disco solista –aún en etapa de Soda- “Amor amarillo".

Luego iniciaría oficialmente su etapa en solitario, de plena búsqueda, lo que era palpable incluso en la lírica de “Bocanada", probablemente uno de los mejores trabajos en toda su carrera, con canciones como “Puente",“Raíz", o la canción que da título al álbum. Vendría después “Siempre es hoy", todavía en la misma clave pop, álbum que alcanzó mayor rotación. 

“Ahí vamos“ fue el quiebre –esperado por muchos- y no fue casualidad que haya sido el álbum mas exitoso de su etapa en solitario. "Crimen", "Lago en el cielo", "Adiós" -que terminó convirtiéndose en un himno: "Separarse de la especie por algo superior, no es soberbia es amor".

La música y los versos de Cerati, desde la etapa de Soda Stereo hasta su etapa solista, han sabido situarse en cada momento de nuestras vidas a lo largo de estos últimos treinta años, hay un recuerdo por cada canción, por cada frase, todo nos remite a un hecho particular.

La poética de Cerati nos toca más allá de nosotros, de lo que somos, o fuimos. Sus versos y sus melodías riman en nuestros oídos con tanta fluidez y naturalidad que parecen haber estado desde siempre en ese lugar.

La muerte de Gustavo Cerati marca de alguna manera el cierre de una etapa dorada para el rock latinoamericano, ya sin Spinetta y del que a su vez hicieron parte grandes músicos como Charly García y por qué no, Fito Páez y Andrés Calamaro.

“Nuestras almas al flotar son las nubes más brillantes”. Cerati fue un artista sensible y brillante, su luz, intensa y apasionada, su verbo, seguirá viviendo e iluminando la noche densa y cerrada que hoy nos toca.